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PUNTO G

5 trabas muy estúpidas que nos ponemos a la hora del sexo

¿De qué manera el cambio y la apertura sexual han facilitado pero también, complicado la manera de relacionarse en la cama? Recientemente, cuando viajaba leí una novela que en unas cuantas páginas, relataba la dificultad que encontraba uno de los personajes en la primera noche, de estar con una chica que llevaba gustándole durante gran parte de la narración. Dicho personaje se cuestionaba si sus padres habrán tenido tal dificultad en su primer encuentro sexual.

Como mujer, se que tengo mil preguntas antes de encamarme con alguien, desde preguntarme si sabremos besarnos, si no le asustará el hecho de que me rasure, me pregunto si mis tetas no le parecerán demasiado pequeñas o mis piernas demasiado grandes, me pregunto como empezará todo, si hablaremos antes o si al momento de cruzar la puerta, la calentura será tal, que me aventará sobre el sofá sin previo aviso. Me pregunto ¿Que pasará después, le pedire que se vaya? ¿Hablaremos? ¿Nos bañaremos juntos? ¿Qué?

Hace unos años en el tiempo de nuestros abuelos, al parecer no existían estas interrogantes o la realidad era tal en esos momentos, que no dejaba espacios para las preguntas. Sabemos ahora por toda la información que existe, de la importancia de la comunicación sexual. Los hombres ahora (no todos, lo sé) se preocupan por ser mejores en la cama que la pareja anterior de sus mujeres, cosa que antes no ocurría pues se daba por hecho, que ellas no tenían pareja anterior y por lo tanto no había punto de comparación.

Las mujeres por otro lado, no teníamos la apertura de hablar de lo que nos satisfacía, por lo tanto no nos preocupaba tanto si encontraríamos un buen amante o si nosotras mismas lo seríamos. Era lo que era.
¿A qué va todo esto? A que reflexionando un poco, tal vez valdría la pena preguntarnos; si ya tanta gente se ha encargado de romper barreras, de escribir ensayos, tratados, dar conferencias, etc. Buscando la libertad sexual, ¿por qué ahora que en muchos aspectos la tenemos, la coartamos con nuestras mil preguntas e inseguridades sobre nosotros y el otro? Al punto a veces de ser capaces de cancelar una cita por no lidiar con todo aquello que nos asusta.

Estas son 5 de esas muchas cosas en las que nos clavamos que impiden que las cosas fluyan naturalmente en el momento previo de encamarnos con alguien y durante toda la acción:

1.-LA CONVERSACIÓN IMPARABLE

Ok, ya hemos escuchado por ahí de lo importante que es ser un/a buen conversador/a, está bien romper el hielo pero bueno, aquí estamos hablando de cuando ya estás en el momento previo, ya pasaste gran parte del protocolo, estás ahí y sabes perfectamente lo que sigue, ¿Por qué no respiras un momento? Ya te besó de mil formas y tu nerviosismo te hace seguir bla,bla, bla. Puedes contar la historia de tu vida entera pero si quieres que algo pase en algún momento tendrás que guardar silencio, no dejes que el nervio te vuelva un merolico.

2.-NUESTRO FISÍCO

He escuchado a muchas mujeres hablar sobre la preocupación de que una vez en la cama, el chico con el que estén no se sienta agradado de sus carnes, de sus lunares, de sus atributos y sus imperfecciones. Estar en pleno agasajo preocupándote por si ya se te salió la lonjita aquí o si las tetas te brincan mucho al movimiento, no ayudará en nada a llevarte al orgasmo y lo más seguro, es que él, sin saber por qué, te sienta un poco lejos. Lo mismo pasa con ustedes chicos, preocupandose por su mucho vello o por la marca de nacimiento enorme en el hombro o ¿qué se yo? La realidad es que si ya llegamos a la cama, seguro es porque nos gustamos y si en este momento, algo tan simple como una imperfección físca nos corta la inspiración, es porque seguramente la química y todo lo demás, no era suficiente. ¡Paren de mamar!

3.- EL MOVIMIENTO ARRÍTMICO

El movimiento forma gran parte del placer a la hora de estar en la cama con alguien y claro, se vale utilizar todo nuestro talento en mover las caderas onda Twerk para llevar al otro, a un punto de sentirse con la o él mejor amante; pero sucede que luego clavarse en esto, si no es natural, hará que toda tu concentración esté en el adelante-atras, uno dos- uno dos, en lugar de estar en donde debería, que es, conectándote con el otro. Si lo digo es porque me ha pasado, estar tratando tanto de hacerlo bien que hasta se me olvida que estoy cogiendo y que la idea es sentir.

4.- PENSAR QUE SI NO HAY ORGASMO NO HAY PLACER

Si, podría decirse que ese es el fin de todo, la meta, el logro, llegar a la culminación con un orgasmo o con la eyaculación, pero ¿realmente lo es? ¿Qué tal si no sucede? y no porque no haya sido una magnifica sesión recamaral, si no porque simplemente no llegó o no llegaste a ello pero disfrutaste mucho, sentiste placer, te excitaste. Es muy chingón preocuparnos por el placer de nuestra pareja sexual pero preocuparnos en demasía, al punto de entristecernos o angustiarnos si el clímax no llega con un derrame de líquidos, puede hacer que un gran momento, pierda toda la onda, pueden haber mil factores para que el orgasmo o la eyaculación no sucedan y no siempre está relacionado a la falta de satisfacción, se vale preguntar pero de nuevo; lo mejor es dejar que las cosas fluyan.

5.-EL FUTURO

Detente. Si apenas están teniendo su primer sesión recamaral, no se vale estar pensando en el futuro y lo digo de los dos lados, desde preguntarte que tan bien le caerá a tus amigos etc. o preguntarte si no será una loca que te pedirá matrimonio al instante siguiente, si empiezas a pensar en esto a la mitad de todo, puede ser caótico porque de nuevo te estas yendo en la cabeza a otro planeta, donde solo estás tú y tus miles de sugestiones, permítete llevarte la sorpresa, de que la persona con la que decidiste meterte entre las sabanas, es como tú, una persona dispuesta a disfrutar del momento abierto/a a que las cosas fluyan.

Qué más da si tenemos o no imperfecciones en la piel, qué más da si nos gusta morder los labios un poco cuando besamos, si al otro no le gusta esto, también estará en todo su derecho pero todas estas preguntas no hacen más que impedirnos el disfrutar el momento, ya que nos preocupamos tanto por qué pensará el otro de nosotros, que nos olvidamos del verdadero sentido del coger, que más allá de historias, se trata de compartir el placer, de disfrutar, de dejarse ir. Nada más triste que darte cuenta de que las cosas podrían haber fluido si tu auto interrogatorio no hubiera aparecido a la mitad del faje, así es que al menos por hoy, hay que dejarse llevar, que pa’ luego es tarde.

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