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PUNTO G

Mamá soltera lleva a su hijo menor de edad al table

Cuando mi voz empezó a cambiar y me comencé a sentir súper caliente, esto como a la edad de 15, o 16 años, mi profesora, solterísima (más no solterona) y querida madre, se percató de la situación y decidió hacer un viaje sorpresa al exuberante y a la vez, espantoso puerto de Acapulco, en el primer puente que se sucedió, me dijo que invitara a un amigo.

Llegamos y la pasamos en una bacanería, nos quedamos cenando en el hotel y mandó a mi hermana a su cuarto, entonces mi madre llamó al gerente y charlaron por un largo rato, yo ni los pelaba porque estaba pendejeando con mi amigo ya que no sabíamos pelar los cangrejos y nos estábamos cagando de risa.

El gerente se rió y hacía caras extrañamente particulares con mi querida y nos volteaba a ver mucho a mi amigo y a mi, mientras ponía gestos de entre complicidad y sorpresa, entonces le habló a uno de los miembros de su staff y no sé qué tanto estaban hablando los tres, e hizo algunas llamadas.

Mi mamá dijo que ya era hora de irnos, llegamos al lobby y ya nos esperaba un taxi.

– ¿Y mi hermana? ¿A dónde vamos?

-¡Ya cállate, ahorita vas a ver!

El chofer emprendió la marcha y de pronto el freno de mano de, en ese entonces, auto último modelo, crujió chingón y mi mamá y el conductor se bajaron, estuvieron un breve tiempo afuera del lugar, mandaron llamar a gente y luego llegó mi madre y en chinga nos apuró:

-“Bájense y se meten por la puerta de allá”

¡Chingo de luces!

Mi amigo, mi sacrosanta y yo, entramos por una puerta en la parte de atrás y señoras y señores, niños y niñas llegamos a (TA TA TA TAN TA TAAAAÁN) UUUUUN PUTERO.

¡¡¡¡WUUUUOOORALEEEE!!!! Obviamente mi amigo y yo irradiábamos incredulidad y mucha más felicidad, a pesar de que puede sonar muy pinche incómodo ir a un putero con la mamá, la realidad es que ella estaba en un grito echando desmadre. Con su voz magisterial, increíblemente opacaba a los señores más calenturientos.

El servicio de forma atenta y eficaz, nos sirvió unos tragos dignos a la altura de cualquier diplomático tanto a mi como a mi amigo, fuimos la sensación del lugar mientras que las ficheras se le acercaban a mi madre como miel sobre hojuelas y una mesa de Godínez, entre hombres y mujeres, se pasaron a nuestra mesa y entonces la cábula fue mayor.

Me sentí bien, ya que no me dio miedo ver tetas ni culos como sandías en el súper, en serio que el desmadre estaba tan padre que va a sonar pendejo, pero el ambiente era como inocente y muy familiar, como de amigos. La facilidad innata de mi madre de hacer chompas no se hizo esperar y fue una velada muy chingona. Todos nos rodeaban, seguridad, chicas, meseros.

Mi progenitora de pronto se acerca a mi y me dijo:

-“A ver, ¿Con quién de nuestras queridas amigas te gustaría irte durante 5 largos minutos a la cortina de allá?”

¡MOCOS! Decidí irme con la que me sonría más buena onda y ahí si me dió mucho miedo, un chingo, ahora sí que ya la sentí de a devis. La china ultra exótica-exuberante, me agarró de la mano mientras mi mamá echaba desmadre con ella:

-“Enséñale lo que es bueno… Bueno no… no te pases tanto, es mi bebé”

Risas y “AAAAWWWWS” llovieron sin mesura por todos lados.

-“No se preocupe, lo deja en muy buenas manos” Más risas.

Entonces pasó. Me hicieron mi primer “privado” que estuvo bastante light… No la verdad no, estuvo bien cabrón a la vez que también bastante fraternal y amoroso. (quienes no sepan, un privado cero se trata de echar el fucking, sólo es un baile para ti y a lo mucho, puedes agarrar nalgas, oler mucho perfume bien pinche rico y te restregarán lo que ellas decidan de su bien trabajado cuerpo en el tuyo y a veces en la cara)

Extrañamente la chica escogió “Patience” de Guns N´Fucking Roses; baladita hardrockera, ahora ya para viejóvenes por excelencia, que es muy lentita y me atrevo a decir que el momento estuvo muy romantiquito, lindo. Me tocó mucho mi piel, la acariciaba muchísimo y la morra hizo muy bien su trabajo porque muchas veces hizo que realmente me creyera, que incluso, estaba disfrutando demasiado estar conmigo.

Su baile tuvo mucho tinte amoroso, hacía ruidos guturales, de pronto me lamía con mucha delicadeza la oreja, me daba besitos en el cuello, se me sentaba y con sus brazos y piernas, se me enredaba sobre todo el cuerpo y su boca quedaba sobre mi frente recorriéndola lentamente con sus labios húmedos, mientras me acariciaba con mucha ternura mi pelo, a la vez me acariciaba mis brazos y el pecho y no, nunca me agarró “ahí”.

Me embarraba todo su cuerpo lleno de aceite y cuando acabó la canción y ya no tenia nada de ropa, ¡Madres! Al final me dió un kiko lindo con muchísima ternura y a lentitud. De inmediato me dijo:

“Tu mamá es un pinche ángel, en verdad que tiene todos mis respetos, que pinche señorota tan calzonuda”… Palabras más, palabras menos, eso fue en la era jurásica.

A mi amigo también le tocó show, estuvimos un ratito más y gerente, chicas y demás personal junto a compañeros de mesa, se despidieron poca madre de nosotros, besos y abrazos incluidos.

-“Te esperamos a que seas mayor de edad ¿he?”

Nos subimos al taxi y regresamos al hotel.

-¿Y bien? ¿Te gustó? ¿No se sobrepasó? ¿Ó al contrario, ni te hizo nada?

Entonces habló con nosotros dándonos un speech aburrido y solemne de cómo estaba la situación, que era un trabajo respetable y que ellas eran mujeres como ella y mi hermana, (o la mámá y las hermanas de mi amigo) que por gusto o por necesidad, les tocó trabajar en eso y que ni estaba bien ni mal, pero que nosotros deberíamos de respetar a todas las mujeres siempre y no sé qué tanta cosa sobre la mujer y el sexo… Pfff esa parte si que fue la más pinche incómoda y patética. (ahora que lo pienso de adulto, fue una charla de elevadísimo valor)

Aunque suene a algo impensable en estos momentos, la verdad es que muchos, pero muchos (ahora señores) de mi generación, sus papás los obligaban a hacer eso, era de lo más normal, era un rito necesario y simbólico, creo que incluso ahora, sigue siéndolo.

¡PA´ DEMOSTRAR QUE SON MACHOS PUES!

Ahora, en estos tiempos, muchos dirán que lo que hizo mi madre es ilegal, que fomenta el machismo, que eso es depravación, que es algo inmoral, que no va para nada con los valores ideales. ¿Cómo hace eso con su propio hijo, si es profesora? Todas las pendejadas que se les ocurra.

Yo, su hijo, que tampoco puedo juzgarla, pienso que la verdad es que esa fue su mejor versión de ser padre, así fue como ella se imaginó que tenía que tener este tipo de comunicación con su hijo. En esos tiempos hacerlo así, era lo normal, mi madre tenía que apegarse a los rituales de esos tiempos y como pos mi padre se había ido desde hace mucho, por petición de mi madre. Ella se tuvo que rifar.

Así es como una madre soltera, chaparrita bien chiquita, tuvo que ingeniárselas y mover todo, todo, todo, en un ambiente totalmente ajeno a ella, en un ambiente culero, de hombres, de “encueradas”, algo incluso incómodo, no sé si fingir que se la estaba pasando bien, cuando supongo que no del todo, para darle a su polluelo, una muestra de su amor paternal.

Así es como a ella, mi mamá, se le ocurrió ser mi papá.

Ahora que pienso las cosas, yo quisiera ser la cuarta parte de padre con mis hijos (si es que los llego a tener) de lo que ella, hasta la fecha, sigue siendo conmigo.

¡Gracias mamá, gracias por ser un jefe a toda madre!

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