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PUNTO G

¿Te digo qué pienso cuándo me masturbo?

Hoy me masturbé pensando en ti, y me prendí imaginando que tú te masturbabas pensando en mí. Como en esas guerras que hacen los amigos a cierta edad, compitiendo para ver quien se viene primero.


Me gusta dejarme los calzones puestos un rato, tocarme despacio y sentir la humedad entre la tela. Los mejores, son los de la telita delgada, casi transparente, dan la sensación de estar tocando una piel que no es la mía.

A veces necesito el porno, cuando tu recuerdo es un poco difuso,   busco los chicos que se parecen a ti, por eso me gusta el amateur; porque de entre todos esos seres reales, puedo armarme uno con tus características, voy navegando entre vídeos hasta hacer un cadáver exquisito de tu sexo.

Cuando ya estoy muy prendida me quito los calzones y te imagino más cerca. Generalmente es el momento de sacar los juguetes, los pequeños son mis favoritos. Pero hoy no, hoy preferí las manos, me toqué como los buenos amantes saben hacerlo, sin prisas; como se sabe de las mujeres que cogen rico, las que aprietan con las manos algunas partes de sus chicos (testículos, pezones, nalgas), con la presión justa para que no duela, pero igual se sienta cabrón.

Me gusta tocarme los senos e imaginar que los lames, mordiendo despacio mis pezones, a veces es rico que duela un poco, pero sólo un poco, porque si no me desconcentro y ya no quiero.

Me sigo tocando, pero ahora me pongo boca abajo e imagino que besas mi espalda y bajas hasta mis nalgas, metes tu lengua entre ellas y lames despacio esa parte que a mí y a muchas otras mujeres, nos gusta lamer de nuestros hombres, y que nos gusta que nos laman. Tanto tabú al respecto, pobres de las que se lo pierden por espantadas, y de  los que se lo pierden por machos.

Es tan dulce, tan húmedo. Me prendo cada vez más imaginando como te prendes tú, me veo lamiéndote entre las piernas, mientras tú, te masturbas.

Estaría padre hacerlo juntos, masturbarnos frente a frente, para aprender más de cómo te gusta que te toquen, conocer tu ritmo y que tú te conozcas el mío. No se trata de tocar por tocar, ni de lamer por lamer, hasta cierto punto hay una armonía, como ésta, que suena, ahora con mis gemidos, algo silenciosos, para no despertar a nadie. No soy de las que terminan a chorros, pero hoy termino rico con tu nombre entre los labios.

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